INSTINCT JAWS
El monstruo de MAUI

Texto: Olivia Techoueyres
nº 53 - 98
surfer rule
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El helicóptero suele ir repleto de fotografos que pagan hasta 75.000 ptas. la hora. Laird Hamilton.

Laird Hamilton

Si, ya se: JAWS. La ola que es como una masa de acero, ya os han hablado bastante. Y cuando no es sobre ella, es sobre Waimea o Maverycks. Pero, ¿qué quereis? acabo de ver a este monstruo baboso salir de su guarida y necesito contárselo a alguien. Esta ola es una mezcla de belleza y horror.
Imaginaos que para gran suerte de los hawaiianos, durante todo el mes de enero la ola nos ha dado un espectáculo divino. Kelly Slater en persona ha venido para probarla y encima hace unas semanas, la derecha más célebre de la isla nos ha presentado a su nueva hermana una izquierda magnífica que aparece muy de vez en cuando.
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Todo esto hizo que me decidiera a ir a alli a echar un vistazo. Era una martes por la tarde en Paia, un pueblecito de Maui. Yo había salido para comprarme mi soda de todos los días a una pequeña taberna propiedad de una mama hawaiiana. Esta muy bien porque aquí vienen todos los surfers, incluso los más conocidos, a tomarse algo. Ese martes la taberna estaba a rebosar de surfers. Todo el mundo estaba de buen humor, incluso la mama gritaba "Jaws is happening tomorrow". Hay que ir a Jaws, mañana va a funcionar y va a ser el día más grande. Una vez ya en mi casa pongo la tele y ¿qué es lo que veo?. El parte meteorológico anunciaba la entrada de un swell esa noche y series de hasta 30 pies en Oahu (unos 10 metros por detras). Entonces se recomienda a los turistas evitar fotografiarse en los espigones de rocas y a los barcos volver a puerto. Cuando pienso que en esos momentos hay un montón de surfers felices encerando sus guns....
Al día siguiente, despues de una noche muy agitada, me levanté muy temprano y corri a ver si el swell había llegado. De todos modos hay que reconocer una cosa: las previsiones meteorológicas hawaianas son enormemente precisas. El swell que había entrado la víspera en Oahu, nos visitó en Maui seis horas más tarde. Estaba delante del spot que tengo delante de casa y no lo reconocía. No solo los arrecifes estaban con olas monstruosas de seis metros con enormes tubos sino que todo era espuma blanca con enormes olas que se perdían en el horizonte. En cuanto a la playa, simplemente había desaparecido. Las olas se la habían comido, incluso algunos jardines privados de las casas colindantes.
Sin dudarlo, me dirigí a Jaws. Cogí todos los trastos y comencé a atravesar los campos de ananás recubiertos por enormes nubes de polvo rojo, hasta donde la vista se perdía, todo eran ananás y coches que se dirigían al borde del acantilado. ¿Esto que es? ¿Los Campos Eliseos o qué?.   Una vez que llegan a su destino, todos aparcan de forma anárquica. Por suerte, todavía no existe un parking de pago. Hay gente por todas partes, en las rocas, fotógrafos subidos a los árboles o colgados del acantilado..... (es una carrera para pillar el mejor ángulo para la foto).

Más cerca te encuentras de la muerte,
más vivo ten sentirás.Todas estas sensaciones
son como drogas" Johny Boy Gomes

Hay algunos espectadores que se llevan una nevera llena de cervezas y música de fondo. Esta ola sagrada es algo más que popular aquí. Es un rito, un show, un delirio mediático. Esperemos que esas personas no tiren sus botellas de cerveza en este lugar tan natural y espléndido. Me instalé. ¿Yqué se veía desde el borde del acantilado? El Pacífico rugía. La ola mítica estaba allí en persona, puntual a la cita. Por el instante nadie la cabalgaba pero los fotógrafos anunciaban que Laird y su banda harían su tournée de las once. En cada serie los niños aplaudían y los adultos gritaban como locos. Por el momento, no se podía determinar el tamaño exacto pero en todo caso no había duda, era tan bella que daba ganas de tirarse a los brazos... historia de la mujer fatal de la isla y de verificar su reputación de encantadora. Por fín se levantó el telón y algunos surfers entraron al agua. Primero aparecieron los helicópteros que transportaban a algunos fotógrafos (entre 35.000 y 75.000 pesetas la hora). Estos bailaban con las olas como si las quisiesen surfear. Por la altura de las olas, si quisieran se podrían meter incluso dentro del tubo. Despues aparecieron los jet-skis arrastrando a varios grupos de personas. Allí estaban Laird Hamilton, Dave Kalama, Victor Lopez, Mark Angulo, Pet Cabrinha y algunos más. Estaban preparados. La fiesta iba a comenzar. Hoy la ola tenías unos 60 pies por delante. Los surfers eran arrastrados por los jet-skis y cada uno de ellos llevaba un cuchillo para poder cortar la cuerda eb caso de tener problemas.

Los mas osados suelen subir la ola tras el take off. Pete Cabrinha.

Uno de los míticos, Gerry Lopez, probando la ola de Jaws
Eran masas enormes de agua. "Jaws -decía Dave Kalama- no es un juego. Es la vida o la muerte. Vamos todos en grupo muy unidos para poder ayudarnos en caso de apuro. Allí hay que estar a las duras y a las maduras. Y sobre todo hay que saber caer. Porque si no caes es que no estás arriesgando a tu límite. Y caer en una ola de 20 pies, todo lo que te pasa en esos instantes por el subconsciente va muy rápido. No tienes tiempo de pensar, de tomar decisiones. Más cerca te encuentras de la muerte más vivo te sentirás. Todas estas sensaciones son realmente como drogas". Los surfers se arrojaron por fin al vacío mientras que la izquierda rompía peligrosamente contra las rocas. Era realmente enorme. El take off era una montaña violenta. Lo cronometré y desde el momento en el que los surfers soltaba la cuerda en lo alto de la ola hasta que llegaba abajo, tardaban más de diez segundos. Y todo ello a una velocidad vertiginosa. La masa vertical se desplazaba por detrás de ellos muy lentamente (de una manera pesada), como una avalancha. Algunos, los más osados, despues del take off volvían a subir la ola para marcarse un roller. A otros les era suficiente con un cutback. Es así como descubrí a esta especie de surfers que jamás había visto antes: el surfer-mosquito.
 

Jaws. El monstruo.

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Jaws, el monstruo de Maui. Laird Hamilton.

"Esta ola es una mezcla de belleza y horror"

Parecían enteramente pequeñas pulgas saltando a gran velocidad dentro de esa ola. Era para preguntarse qué eran esas cositas que se veían en el enorme muro de la ola. Eran como un mosquito picando a un mamut.
Tras cuatro horas de un surf muy intenso, los surfers salieron del agua. Yo me imaginaba lo que estarían diciendo: "¡Vaya sesión! ¡qué buenas olas!" Más o menos como nosotros en dos metros. Por la noche estaba en la taberna de mama y tenía frente a mi a Laird que decía: "hoy ha sido supervivencia" Por lo menos reconocía que estaba enorme. Hoy no habían surfeado en el Eddie Aikau porque Waimea estaba demasiado grande. Yo también a veces no entro en el agua porque está muy grande.

(c) Agustín Muniain - SURFER RULE 1999